Tu camino no es lineal (y eso también es avanzar)
Cambiar de dirección no significa volver al punto de partida
Hay una idea sobre el futuro profesional que hemos escuchado muchas veces: estudias algo, encuentras un trabajo relacionado, acumulas experiencia y continúas avanzando en la misma dirección.
Sobre el papel parece sencillo. En la realidad, las cosas no suelen funcionar así.
Puedes empezar unos estudios y descubrir que no son para ti. Encontrar un trabajo que pensabas que te iba a encantar y darte cuenta de que buscas otra cosa. Empezar un proyecto, cambiarlo varias veces o incluso dejarlo. También puedes descubrir una profesión que ni siquiera sabías que existía cuando tuviste que elegir qué estudiar.
Nada de eso significa que hayas perdido el tiempo.
Tu trayectoria personal y profesional puede tener cambios, pausas y giros inesperados. Y todos ellos pueden ayudarte a entender mejor qué quieres hacer y, también, qué no quieres hacer.
La presión por tener un plan
“¿Qué quieres hacer cuando termines?”. “¿A qué te quieres dedicar?”. “¿Dónde te ves dentro de cinco años?”.
Hay preguntas que parecen sencillas hasta que tienes que responderlas.
Cuando eres joven, puede existir cierta presión por tener un plan definido cuanto antes. Además, las redes sociales pueden hacer que parezca que otras personas ya saben perfectamente hacia dónde van mientras tú todavía estás intentando averiguarlo.
Pero comparar tu proceso con el resultado que otras personas enseñan no suele ser demasiado útil.
No todo el mundo encuentra su camino al mismo tiempo. Tampoco existe una edad concreta en la que tengas que haber decidido tu profesión, empezado un proyecto o encontrado aquello a lo que quieres dedicarte.
Cambiar de opinión también aporta información
Imagina que empiezas una formación y, unos meses después, descubres que ese sector no te interesa tanto como pensabas.
¿Ha sido tiempo perdido?
Probablemente no. Ahora tienes información que antes no tenías.
Lo mismo ocurre cuando pruebas un proyecto que finalmente no funciona, participas en una actividad que no cumple tus expectativas o descubres que una habilidad que dabas por sentada se te da especialmente bien.
Cada experiencia añade información a la siguiente decisión.
Por eso, cambiar de dirección no siempre significa empezar de cero. Muchas veces empiezas de nuevo, pero con más conocimientos, contactos, habilidades y experiencia.
Explorar también forma parte del camino
No tener claro qué quieres hacer no significa que tengas que quedarte esperando hasta descubrirlo.
Puedes moverte.
Hacer una formación, acudir a un evento, hablar con profesionales, probar una idea, participar en un proyecto o conocer otros entornos laborales son maneras de explorar posibilidades sin necesidad de decidir inmediatamente cuál será tu futuro.
Ese contacto con experiencias reales puede ser especialmente útil. Hay cosas que difícilmente puedes descubrir leyendo sobre ellas. A veces necesitas probarlas para saber si encajan contigo.
Precisamente por eso, en Desafío Aragón encontrarás diferentes programas y actividades para jóvenes que permiten desarrollar habilidades, acercarse al emprendimiento y descubrir nuevas posibilidades profesionales.
Lo que aprendes también viaja contigo
Una trayectoria no lineal tiene otra ventaja: muchas de las competencias que desarrollas en una etapa pueden servirte en la siguiente, aunque aparentemente no tengan relación.
Quizá hayas aprendido a comunicarte mejor trabajando de cara al público y después esa habilidad te resulte útil para presentar un proyecto. Tal vez hayas desarrollado creatividad con una afición y años después la utilices para resolver problemas en tu trabajo.
La comunicación, el trabajo en equipo, la capacidad de adaptación, la organización o la resolución de problemas son competencias transferibles entre sectores y profesiones.
Organismos como Europass ofrecen herramientas para identificar y presentar conocimientos, capacidades y experiencias profesionales. Revisar tu recorrido desde esta perspectiva puede ayudarte a detectar todo lo que has aprendido, incluso en etapas que inicialmente parecían no estar conectadas.
Avanzar no siempre significa ir hacia delante
A veces avanzar consiste en cambiar de dirección. Otras, en parar para pensar. También puede significar reconocer que algo ya no encaja contigo y buscar otra alternativa.
Lo importante es intentar que cada experiencia te aporte información para tomar la siguiente decisión con un poco más de criterio.
No necesitas diseñar ahora todo el recorrido. Puedes plantearte algo mucho más manejable: cuál es el siguiente paso que quieres explorar.
Esa pregunta suele ser bastante más fácil de responder que “qué voy a hacer con mi vida”.
Tu trayectoria profesional probablemente tendrá cambios. Algunos serán decisiones propias y otros aparecerán por circunstancias que no habías previsto.
No existe un único camino correcto ni todas las personas avanzan al mismo ritmo.
Probar, cambiar de opinión y reajustar tus objetivos también forman parte del proceso. Lo importante es aprovechar cada etapa para conocerte mejor, desarrollar nuevas habilidades y tomar decisiones cada vez más informadas.
Porque un camino con curvas sigue siendo un camino.